El sentimiento de soledad aparece principalmente cuando las
personas de este colectivo intentan compartir sus vidas o experiencias con
personas oyentes. De este modo, surge la necesidad de tener una comunidad con
la que compartir sus vivencias.
La comunicación de las personas sordas con sus familiares oyentes
se hace muy difícil, lo cual crea un sentimiento de soledad en ellos tan grande
que optan por las asociaciones, donde se siente comprendidos y acompañados.
Generalmente, en la vida diaria no se sienten identificados con sus familiares
ya que se quedan fuera en las conversaciones y no les permiten tomar sus
propias decisiones, por lo que son considerados personas dependientes y
discapacitadas. En las asociaciones todos estos sentimientos desaparecen, ya
que encuentran en ellas un lugar donde divertirse y sentirse cómodos y
considerados.
Para las personas sordas es un aspecto positivo tener familia
sorda debido a que pueden conversar, compartir y sentirse participes de la
sociedad que les rodea. Para muchos de ellos el hecho de tener un hijo sordo,
en lugar de una dificultad, lo consideran un milagro.
Un hecho inevitable es que la sordera aísla a estas personas de la
realidad en la que están introducidos. Esta incomunicación lleva frecuentemente
a aumentar este sentimiento de soledad. Este sentimiento se resume en las
palabras de Agustín Yanes “Sentir
la angustia de estar y no ser”.
A medida que estos niños y niñas van creciendo son cada vez más
conscientes de que no son iguales que el resto de sus compañeros de vida. Para
que no se sientan inferiores y puedan comunicarse con el resto de personas de
la sociedad es muy importante que se escolaricen en centros ordinarios donde
puedan interactuar con personas oyentes, intentando superar el sentimiento de
soledad y que el resto de compañeros aprendan a interactuar con ellos y
ellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario